Humedad y mascotas: cómo reducir los alérgenos en el hogar
Controlar la humedad, lavar la ropa de cama y limitar el acceso de las mascotas a ciertos muebles ayuda a reducir la exposición a ácaros del polvo y otros alérgenos.
Control verde
La humedad relativa es uno de los factores que influyen en el crecimiento de los ácaros del polvo dentro de las viviendas. Medirla y mantenerla bajo control ayuda a limitar las condiciones que favorecen su reproducción, aunque no elimina los organismos ni los alérgenos acumulados en colchones, almohadas, alfombras y muebles tapizados.
Los ácaros son organismos microscópicos que se alimentan, entre otras cosas, de escamas de piel. Dependen de la humedad del aire para compensar la pérdida de agua y encuentran condiciones favorables cuando los niveles son elevados.
Un parámetro clínico de control ambiental recomienda mantener la humedad relativa del hogar entre 35 y 50 por ciento. Para conseguirlo, puede utilizarse un higrómetro, mejorar la ventilación, reparar filtraciones y recurrir a sistemas de aire acondicionado o deshumidificación cuando sea necesario.
La humedad puede variar entre habitaciones, por lo que conviene revisar especialmente los dormitorios y las áreas donde se acumulan textiles. El control debe mantenerse de manera constante, pues una reducción puntual no elimina los ácaros ni las partículas que ya están presentes.
Ácaros y mascotas: distintas fuentes de alérgenos
Los ácaros del polvo no pican. Sus alérgenos se encuentran principalmente en partículas fecales y fragmentos de sus cuerpos que se mezclan con el polvo y pueden inhalarse. En personas sensibilizadas, pueden provocar estornudos, congestión nasal, picazón, ojos llorosos y tos. También pueden contribuir a desencadenar síntomas de asma.
Las mascotas representan otra fuente de alérgenos. Las proteínas que provocan reacciones en personas sensibles se encuentran en la caspa o partículas de piel, la saliva y la orina. Además, el pelo puede transportar polen, esporas de moho y otros alérgenos del exterior.
Cuando perros y gatos descansan en camas, sillas y sillones, pueden dejar partículas sobre superficies de uso frecuente. Aunque estos alérgenos son distintos de los producidos por los ácaros, ambos pueden acumularse en los mismos muebles y textiles.
Compartir la cama con una mascota no representa un problema para todas las personas. Sin embargo, en quienes tienen alergia o asma desencadenada por animales, mantenerlos fuera del dormitorio puede ayudar a reducir la exposición.
Limpieza y control ambiental
Reducir la humedad limita las condiciones favorables para los ácaros, pero no elimina los alérgenos acumulados. Por ello, se recomienda complementar esta medida con limpieza regular y lavado de la ropa de cama.
Cuando existen síntomas relacionados con mascotas, restringir su acceso a las camas y, si es necesario, a los muebles tapizados puede disminuir el contacto con sus alérgenos. La atención veterinaria y la prevención de parásitos también ayudan a reducir ciertos riesgos asociados con los animales.
Un aliado para cuidar el hogar
Cuidar el hogar requiere mirar más allá de lo que se ve: identificar las condiciones que favorecen a las plagas y saber cómo atenderlas. En esa tarea, Facundo, de Control Verde, es un aliado clave para pasar de la preocupación a la acción, con orientación profesional para atender problemas de plagas y complementar las medidas de limpieza y prevención.
Contar con su acompañamiento permite abordar estas situaciones con una visión de prevención y cuidado de los espacios que comparten personas y mascotas. El objetivo es ayudar a las familias a recuperar la tranquilidad en casa y mantener hábitos que contribuyan a proteger su entorno todos los días.
Para agendar una inspección escribe al Whatsapp 55-2676-9738.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MULTIMEDIOS; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.